Alejandro Villalvazo es un periodista muy escuchado en la radio, y cuando el tráfico nos arrincona en una intransitable calle, es imposible no poner atención en los temas que aborda. Fue ahí donde, una mañana de abril, escuche el caso de Regina, una madre que denunciaba el acoso sufrido por su hija en el Instituto para la Educación Integral del Bachiller, S. C, INEDIB, en Zinacantepec, en el valle de Toluca (escuela fundada en 1993). A Regina se le escuchaba como aguantando el llanto o la indignación, mientras decía que estaba muy triste, y trataría de contenerse (…) “un día, temprano, mi hija me dice que no quería ir a la escuela, que tenía miedo, porque había un niño que la estaba molestando; en ese momento hablé con una maestra (…) y después, por fin, con el director, pero me negaba la cita, porque argumentaba estar muy ocupado, pero le insistí.

Después de mucho buscarlo, el director contestó por escrito y afirmó que, de la investigación realizada, todo lo denunciado era verdad; “pero aun así no llegó a pasar nada, y mi hija continuó sufriendo violencia por el mismo niño, y ahora aunado a esta queja, la escuela determina mover de salón al niño, y dejando que mi hija y la mamá pasáramos a parecer las chismosas (…) o sea, él, le ponía una serie de apodos, y era insostenible que ella pudiera mantenerse en esa escuela, con esas etiquetas que para muchos han sido minimizadas, pero mi hija ya venía sufriendo violencia psicológica, verbal y física desde hacía ya tiempo, y ahora venía el aislamiento, y ya era insostenible para ella”.
En reunión con la directora general se aseguraba que iba a intervenir; sin embargo, pasó el tiempo, y terminó el ciclo escolar y, con septiembre, llegó el nuevo ciclo escolar, ahora ya en segundo de secundaria, y otra vez mi hija manifiesta lo mismo, pero esta vez ya había crecido a violencia física y amenazas.
En el radio, la historia continuaba, y en contraste, el tráfico vial se mantenía estancado, mientras este reportero cavilaba que, muchas veces, estas situaciones terminan siendo ignoradas por las autoridades educativas y, cuando los padres también las dejan pasar y no las denuncian, los niños acaban creciendo con serias deformaciones donde el infante abusador, al que sus padres y las autoridades escolares permitieron estas conductas, pueden terminar como aquel desquiciado, válgase la comparación, que en días pasados realizó una balacera (hoy moda en Tiktok México) en la pirámide de la Luna, Teotihuacán; o el estudiante de 15 años de una escuela preparatoria en Lázaro Cárdenas, Michoacán, que asesinó el 24 de marzo de 2026 a dos de sus maestras. Y la parte abusada, víctima del Bullying escolar podría desarrollar una personalidad sometida o nerviosa, si es que antes no se priva de la vida.
Juzgue usted: Los tipos de violencia escolar son y han sido −por lo general− tan ignorados que no encontramos fácilmente cifras actualizadas. Por ejemplo, de acuerdo con INEGI, en el Estado de México, de un 95% de las mujeres mayores de 15 años que han asistido a escuelas, 36.6% han reportado haber vivido algún episodio de violencia; mientras que, en 2021, de estas jovencitas (mayores de 15 años), el 18.4% refirió haber vivido algún episodio de violencia en la escuela. El 4.4% llegó a sufrir violencia física en ese año, mientras que el 11.1% sufrió violencia sexual y 10.3% violencia psicológica, por parte de sus compañeros, todo ello en el ámbito escolar. Hoy, que “Vivimos tiempo de mujeres” según ha dicho la presidenta, nos seguimos preguntando ¿por qué estas cifras siguen reflejando particularmente a mujeres como víctimas de violencia sexual y las de mayor prevalencia?
Otro estudio en México (este de 2010-2023), elaborado la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), arrojó que, a nivel nacional, 30 mil 700 personas de entre 10 y 17 años −en los últimos doce meses− habían sido víctimas violencia física en las escuelas; hablamos de 10 mil 100 mujeres y 20 mil 600 hombres.
La Cámara de Diputados, en 2025, llegó a publicar que un total de 943 personas entre 1 y 17 años habían sido atendidas en hospitales del país por violencia física en escuelas, y de esta cifra, el 35.9% eran mujeres y 64.1% hombres; de lo que se desprende que la entidad federativa con un mayor número de reportes, 133 casos, −en 2023− había sido el Estado de México. Además, habría que considerar que, fuera del radar, existe un gran número de situaciones sin reporte ni atención, los cuales, con el tiempo, ocasionan mayores daños, tanto físicos, como emocionales igual a víctimas como a victimarios”.
De la reunión de mayo 2025, −siguió en Panorama Informativo compartiendo Regina a Alejandro Villalvazo− salimos con un solo acuerdo, sin firmar (y al parecer sin cumplir), que “ella (la directora general) iba a intervenir con todo el equipo docente, y que se iba a detener la violencia en contra de mi hija, porque nosotros no pedíamos más que eso, pero ella nos dijo −continuó acongojada la madre− que nos lleváramos a mi hija, y nos lo repitió dos veces, que la sacáramos de la escuela, o sea, (para ella) esa era la solución…
Lo peor fue cuando la hija de la dueña y directora general, empezó a investigar a Regina interrogando a una de sus ex colaboradoras, cuestionándole cómo era en su vida íntima, en su convivencia familiar, su trabajo, y cómo era como madre…. Fue así que Regina empezó a postear estas historias en Facebook, mencionando jurisprudencias, protocolos, y legislación en el Estado de México “donde −dijo− tenemos una ley fabulosa de atención al acoso. Somos de los pocos estados que no nos quedamos en el protocolo, sino que contamos con una ley”.
Para no hacérselas muy cansada, fue por este programa que el INEDIB, la escuela privada de Zinacantepec, publicó en Facebook, en el chat de la escuela (prepa y Secundaria) una carta donde según buscan el diálogo pidiendo como mediador el Centro Público del Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) del Poder Judicial del Estado de México; sin embargo, Regina les respondió que, el 6 de abril, ella había suspendido unas vacaciones familiares para presentarse a una ‘reunión de conciliación’ en el Juzgado Cuarto Civil, donde la parte actora (INEDIB) NUNCA SE PRESENTÓ.
“En noviembre de 2025, ante la omisión y violencia escolar en contra de mi hija, atendiendo a mi derecho de libertad de expresión, hice pública mi denuncia en mi perfil de Facebook. Tras meses de solicitar intervención de la escuela y de diversas autoridades educativas, sin obtener respuesta y sin que se detuviera la violencia contra mi hija, misma que fue en escalada (…) el INEDIB, en represalia, me demandó por la vía civil, solicitando un “pago económico”, por daño a su honor y fui ‘emplazada’ en enero de 2026, donde me demandaron por segunda vez, solicitando al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, IMPI que me aplicara un infracción económica y me prohíba escribir su marca “INEDIB”. Fui emplazada en marzo del 2026.

Tras la primera demanda civil en mi contra, que respondí y reconvine en la misma tesitura que ellos lo hicieron y apegada a derecho. Tras mi denuncia pública, narrando la verdad de los hechos y lo doloroso que ha sido para mi hija y mi familia este proceso emprendido por el INEDIB en nuestra contra. Hoy se me invita a atender los procesos judiciales que la institución generó, a través de ‘mecanismos alternativos de solución de controversias’; pero es ¡lamentable! minimizar la violencia contra una niña, en su comunicado. Es negarle el derecho a la verdad y violar su interés superior.
La escuela tiene un deber de cuidado reforzado que no se limita a la enseñanza académica. Implica garantizar un entorno seguro y protector. Cuando una institución prioriza su imagen, su comodidad administrativa o la negación de la violencia, por encima de la protección de un adolescente, incurre en una falta grave.
Con relación a mi segunda hija, a quien no debió exponer en su comunicado; les comparto que informamos por oficio a la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, con el acompañamiento terapéutico, legal y con la escucha de mi hija, siempre atendiendo a su derecho de participar en los asuntos que afecten su vida y apegados a su interés superior, los motivos por los que mi pequeña, seguiría en INEDIB, cuatro meses más, respetando su derecho a no ser arrancada de su grupo de amigas y amigos que la sostienen, como ella nos lo suplicó, y como se trasladó idéntico al oficio de referencia.
Desde la psicología del desarrollo, la escuela representa para el niño no sólo un espacio académico, sino un entorno central de socialización, identidad y pertenencia. Ser excluido de manera abrupta, sin explicación comprensible y sin ritual de cierre (como despedirse de sus compañeros), constituye una experiencia potencialmente traumática en la infancia.
El comunicado de INEDIB una vez más, convoca al odio e insultos como se muestra en los comentarios hechos por madres y padres en este perfil (Facebook) y en los de INEDIB; por ello, entiendo que deseen también ver sufrir a mi segunda hija, sacándola de manera abrupta y sin proceso de cierre. El comunicado niega los hechos, minimiza la violencia y revictimiza a la víctima; además de exponer a mi segunda hija, intenta generar morbo con ella y desviar la atención. La cosifica, la exhibe y la violenta. Además, minimiza el derecho que tiene mi hija a que la escuela se disculpe por su omisión.
En esta mediación o conciliación, Regina espera ver a los ojos a quienes les ha generado el daño a través de sus demandas y ante su omisión. Seguiremos paso a paso esta historia. VER VIDEO.
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